Lo que ha pasado en Barcelona no hace ningun favor a la inmensa mayoria de los indignados que buscan cambios necesarios en nuestra sistema de una manera coherente y correcta. Nunca se puede intentar a impedir la celebración de una sesión parlamentaria, y mucho menos utilizando los metodos de agresión que se ha visto en el Parc de la Ciutadella. Hay que emplear la capacidad de expresar alternativas con claridad y justica de una manera pacifica. Si no, el resultado será la descalificación de un movimiento, el 15M que merece mucho más que la participación de unos imbeciles lanzando insultos y pintura.
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